Paseando las encuentro en las veredas de los caminos, abriéndose paso entre los resquicios de las piedras, en los huecos vacíos de los muros de piedra cubiertos de musgo, asomando tímidamente entre las hojas secas que invaden el suelo.
La naturaleza suele ser precisa como un reloj Suizo. Cada estación del año trae sus flores, sus fragancias, sus sensaciones. Así que la flor de San José tiene un significado especial para los que la conocemos. Cuando te percatas de su presencia, sonríes. Es el anuncio del final del invierno. Es el preludio de la primavera. Es la promesa del calor.
He de reconocer que como flor no tiene una belleza sobrecogedora, pero tiene un encanto especial. Las ves tan pequeñitas, agrupadas en racimo haciendo piña, todas a una. Y piensas, como dice el dicho: “Las mejores fragancias vienen en frascos pequeños”.
Esta no es una excepción a la regla, ya que como especie, la Prímula Vulgaris (nombre oficial) está llena de propiedades:
- Con fines curativos, se emplean la raíz y las flores para tratar diversas enfermedades como asma, bronquitis, insomnio, gota, etc.
- Las hojas de Primula vulgaris pueden consumirse en ensalada, aunque son algo amargas. También pueden consumirse como verdura, escaldándolas primero y eliminado así su amargor. Los pétalos de las flores también se pueden añadir a ensaladas.
- Con los pétalos frescos o secos se puede preparar un té delicioso.
Que buen plan es darse un paseo relajante, recolectar unas pocas flores y usarlas para hacer una ensalada original. ¡Bon apetit!
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