Esa es una pregunta que nos hacemos todas cuando tenemos delante la susodicha crema facial, corporal o cualquier otro producto de cuidado y belleza. Y mientras casi te pones bizca intentando descifrar todos esos términos y palabrejos raros que usan en las etiquetas, lo único que te ronda por la cabeza es: “Solo quiero saber si este producto contiene tóxicos y elementos nocivos, ¿es tan difícil que figure de forma clara en algún lado?”
La respuesta a esa pregunta es: SÍ
SI es muy difícil que figure esa información claramente.
Porque SI, lo más más más probable es que cualquier crema que compres en el mercado, y aquí quiero dejar fuera a las marcas de cosmética natural, contengan algún ingrediente que pueda tener consecuencias nocivas para tu salud. Por lo que muchísimas marcas intentan por cualquier medio, que no te enteres de lo que contiene ese producto que te aplicas en el cuerpo todos los días.
Aquí va una serie de consejos para que puedas entender algo cuando tengas delante esas etiquetas, que más que leer ingredientes parece que tengamos que descifrar un jeroglífico de Osiris.
Lo primero que debes saber, es que todas esas palabras raras en verdad son una nomenclatura internacional que se usa para definir la composición de los ingredientes, se denomina INCI (International Nomenclature of Cosmetic Ingredients). Si lo buscas por Internet te llevará a varias direcciones muy interesantes que ayudan a saber si los ingredientes son nocivos o no y, en caso de serlo, hasta que grado.
Los ingredientes deben mostrarse ordenados de mayor a menor en función de la cantidad presente, es decir, los que aparecen en primer lugar son los predominantes.
Pero todos aquellos ingredientes cuya concentración sea inferior al 1% se pueden mostrar sin orden después de los predominantes. Algunas marcas los desordenan dejando en último lugar los más nocivos para que no llegues a leerlos (cuando vas por el ingrediente número 25 la moral para continuar puede decaer bastante, así que lo más normal es que hagamos un barrido visual a los ingredientes y punto).
Los ingredientes procedentes de plantas y que no han sufrido alteraciones químicas, figuran en latín. El resto se nombran con su apelativo científico. Y ojo, no todos los componentes químicos son tóxicos.
Si lo que buscas son productos de cosmética natural pero no estás segura de cuales son, solo tienes que buscar los sellos de garantía para productos ecológicos, los cuales avalan su calidad y procedencia. Algunos de ellos son: COSMOS, Natrue, Ecocert, Cosmebio, Demeter, IMO.
Para todas aquellas que nos preocupa si estos productos han sido testados en animales en alguna de las fases de su fabricación, existe el distintivo “Conejo saltarín” o “ Leapping Bunny” que certifica una producción respetuosa con nuestros compañeros más queridos.
Por último, te dejo una lista de los ingredientes que debes evitar a toda costa, ya que aunque sean legales, eso no significa que no sean perjudiciales:
- Butilhidroxianisol (BHA)
- Butilhidroxitolueno (BHT)
- Lauril Sulfato de Sodio
- Triclosan
- Formaldehidos
- Parabenos
- Compuestos de Polietilenglicol (PEG)
- P- Fenilendiamina
- MEA (Monoetanolamina), DEA (Dietanolamina) y TEA (Trietanolamina)
- Ftalato de Dibutilo
- Siloxano, Dimeticona y Ciclometicona
- Perfumes (Fragances)
- Derivados del petróleo (Parafina, vaselina sintética o Petrolatum)
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