Pero pasemos a sus propiedades, que la hacen muchísimo más atractiva si cabe.
Es altamente calmante, regenerante, antiinflamatoria y cicatrizante. Por lo que está especialmente indicada para pieles sensible y de bebés ( seguro que estáis cansados de ver productos para bebes que incluyen la caléndula entre sus ingredientes). Así como para aliviar todo tipo de problemas cutáneos, tales como psoriasis, acné e incluso quemaduras.
Si no la podéis recolectar vosotros mismos, siempre podéis ir a un herbolario donde encontraréis bolsas de preparados de pétalos ya desecados perfectos y listos para su consumo.
Aunque he de admitir que el proceso de búsqueda, recolección y secado en casa puede ser muy entretenido, y más si tenéis niños en casa con quienes realizarlo.
¿Como aprovechamos todos estos beneficios?
Nos podemos preparar una infusión con sus pétalos. La cuál calma dolores de garganta, de encías y amigdalitis. También es muy utilizada para aliviar los dolores de menstruación.
Aplicada con un algodón sobre los ojos ayuda al proceso de curación de conjuntivitis.
La otra manera de sacarle todo su jugo a esta flor es aplicándola sobre la piel. Para esto tendremos que elaborar un macerado de caléndula.
¿Un Macerado?
Un macerado es un proceso en el cual se mezcla una planta con un solvente (puede ser aceite o un alcohol), dejándolo reposar un periodo de tiempo necesario para extraer todas las propiedades de esta.
Una forma muy fácil de hacer un macerado es el siguiente.
- Cogemos un puñado de flores limpias.
- Las introducimos en un bote de cristal limpio y esterilizado.
- Rellenamos con aceite de oliva virgen extra (aunque también va muy bien el aceite de almendras dulces).
- Guardamos el frasco etiquetado con la fecha en un lugar fresco y seco, lejos de la incidencia directa de luz solar.
- Esperamos 40 días y filtramos con un colador.
El aceite resultante será el encargado de darle a tus elaboraciones todas las propiedades de esta flor.
Y ahora que ya tenemos nuestro macerado de Caléndula lo podremos aplicar directamente sobre la piel para aliviar picaduras de insectos, ayudar a cicatrizar manos agrietadas, calmar irritaciones de pañal y quemaduras solares, incluso como aceite de masajes.
Esta base oleosa también la podemos incorporar en preparados de jabones caseros, cremas faciales y ungüentos.
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